Blog · Pilar 05 · Educación
La universidad de tus hijos tiene fecha fija. ¿Tu ahorro también?
María Alejandra Quijano · · 4 min de lectura
Hay una conversación que escucho casi igual en cada diagnóstico. Le pregunto a una mamá o a un papá cómo van a pagar la universidad de sus hijos y la respuesta es: "Eso lo vemos cuando llegue, todavía falta mucho". Y tienen razón en algo: falta mucho. El problema es que ese tiempo que falta es justamente lo que hace barato el plan. Cada año que pasa sin empezar, la meta no se mueve, pero la cuota sí.
La universidad es de las pocas metas financieras que tienen fecha fija. No puedes aplazar los 18 años de tu hija porque este año no te alcanzó. Por eso la trabajo como un pilar propio y no como "algo que sale del ahorro general".
El costo real no es el de hoy
El primer error es calcular con el precio que vemos hoy en la página de la universidad. Ese no es el valor que vas a pagar. Vas a pagar el valor del año en que tu hijo entre, y ese número casi siempre es más alto, porque las matrículas suben con el tiempo.
Lo que hago con cada familia es proyectar tres cosas: qué carrera o tipo de programa tienen en mente (aunque cambie después), en qué país, y en qué año empezaría. Con eso estimamos el costo total de la carrera en ese momento, no solo el primer semestre.
Cada año de espera encarece la cuota
Te lo muestro con un ejemplo ilustrativo, con cifras redondas para que se vea la lógica.
Supongamos que una carrera completa hoy cuesta $120.000.000 y que tu hija tiene 3 años. Le faltan 15 para entrar. Supongamos también que ese costo sube un 6% cada año (es un supuesto para el ejemplo, no una proyección). Cuando ella cumpla 18, esa misma carrera costaría cerca de $288.000.000.
- Si empiezas hoy, tienes 180 meses. Sin contar ningún rendimiento, la cuota sería de unos $1.600.000 al mes.
- Si esperas a que ella tenga 10 años, te quedan 96 meses para la misma meta. La cuota sube a unos $3.000.000 al mes.
La universidad cuesta lo mismo en los dos casos. Lo que cambia es cuánto te aprieta cada mes. Y en la vida real, con el dinero invertido con criterio, el tiempo trabaja todavía más a tu favor.
Ahorra en la moneda en que vas a pagar
Si el sueño es que tus hijos estudien afuera, hay un riesgo que muchas familias no ven: la tasa de cambio. Puedes ahorrar disciplinadamente en pesos durante diez años y descubrir al final que la misma matrícula en dólares o en euros te cuesta muchos más pesos que cuando empezaste.
Por eso mi regla es sencilla: si la meta se va a pagar en otra moneda, el ahorro debe estar, al menos en buena parte, en esa moneda. No es apostarle al dólar ni especular. Es que la plata esté en el mismo idioma que la cuenta que vas a pagar.
Si la meta es una universidad en Colombia, el análisis es otro, y también lo hacemos. No todas las familias necesitan ahorrar en dólares.
Un plan que se cumpla aunque tú no estés
Esta es la parte que más me importa, y la que casi nadie diseña. Un plan de educación depende de una persona: la que aporta cada mes. Si esa persona fallece o queda incapacitada, el ahorro se detiene justo cuando más se necesita.
Por eso, cuando armamos el pilar de educación, lo conectamos con el de protección. Hay herramientas, como los seguros educativos y algunos planes de ahorro educativo, que contemplan qué pasa con la meta si tú faltas. Las condiciones cambian según el producto, así que siempre las revisamos en detalle antes de elegir. Lo importante es que la pregunta "¿y si yo no estoy?" tenga respuesta por escrito, no solo buenas intenciones.
Qué puedes hacer esta semana
- Pon fecha a la meta. Escribe el año en que cada uno de tus hijos entraría a la universidad. Solo eso ya cambia la conversación.
- Define el escenario. ¿Colombia o afuera? ¿Pública, privada, posgrado? No tiene que ser definitivo, pero sí concreto.
- Busca el costo de hoy. Consulta el valor actual de un programa parecido al que imaginas y multiplícalo por el número de semestres.
- Revisa qué pasa si faltas. Mira si tu protección actual cubriría la educación de tus hijos. Si no lo sabes, esa es la primera respuesta.
- Separa este ahorro del resto. Si hoy guardas para la universidad en la misma cuenta del fondo de emergencia, sepáralo. Dinero sin nombre termina usándose para otra cosa.
Empieza por el número
No necesitas tener todas las respuestas para empezar. Necesitas un número: cuánto, en qué moneda y para cuándo. En el diagnóstico lo calculamos juntos, con tu realidad y no con promedios.
Las cifras de este artículo son ilustrativas. Las condiciones de cada producto dependen de la compañía y de tu caso particular.
Las cifras y ejemplos son ilustrativos. Las rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras y el valor de las inversiones puede subir o bajar. Las coberturas, condiciones y beneficios tributarios dependen de cada producto, compañía y caso particular. La información de este sitio no constituye una oferta de valores ni una recomendación de inversión personalizada.