Blog · Pilar 07 · Patrimonio y legado
Lo que construiste debe llegar a quien debe, cuando debe
María Alejandra Quijano · · 4 min de lectura
Piensa en un papá que trabajó toda la vida. Deja un apartamento pago, un carro y unos ahorros. Sobre el papel, su familia queda bien. En la práctica, durante meses no pueden disponer de casi nada mientras avanzan los trámites, y al mismo tiempo tienen que pagar gastos, administración y honorarios. Terminan pensando en vender el carro rápido, y por menos de lo que vale, para tener efectivo.
Esa historia es más común de lo que parece, y ese papá no hizo nada mal. Simplemente nunca pensó en qué pasaría con lo que construyó el día que él no estuviera. Ese es el pilar 7: que tu patrimonio llegue a quien debe, cuando debe.
Tener patrimonio no es lo mismo que tener liquidez
Casi todas las familias que acompaño tienen la mayor parte de su patrimonio en bienes que no se convierten en efectivo de un día para otro: la vivienda, un local, un lote, una participación en una empresa.
Mientras tú estás, eso no es problema. Pero cuando alguien fallece, se abre un proceso de sucesión, y ese proceso cuesta y toma tiempo. Hay trámites, honorarios, posibles impuestos y deudas que siguen corriendo. Si la familia no tiene efectivo disponible para cubrir todo eso, la salida suele ser la peor: vender un activo con prisa, al precio que aparezca.
Un ejemplo para verlo claro
Te lo muestro con un ejemplo ilustrativo.
Supongamos que tu patrimonio suma $900.000.000: un apartamento de $700.000.000, un carro de $80.000.000 y $120.000.000 en ahorros e inversiones. Supongamos también que, entre trámites, honorarios, impuestos y gastos del hogar mientras avanza la sucesión, tu familia necesita unos $60.000.000 en efectivo en los primeros meses.
En el papel tienen $120.000.000 en ahorros, más que suficiente. Pero si esos ahorros también quedan en trámite, ese dinero no está disponible cuando se necesita. La familia, con un patrimonio de $900.000.000, puede quedar sin plata para lo urgente.
Ahí es donde entra la planeación: asegurar que exista una fuente de liquidez que llegue a tu familia rápido y por fuera de la espera.
Los beneficiarios: el detalle que casi nadie revisa
Uno de los ejercicios más reveladores que hago en el diagnóstico es preguntar: "¿Quiénes son los beneficiarios de tus seguros y de tus fondos?". Muchas veces la persona no lo sabe. Otras veces lo sabe y está desactualizado: aparece una expareja, un hijo que nació después no está incluido, o se dejó en blanco.
Un seguro de vida bien estructurado puede ser una de las fuentes de liquidez más eficientes para una sucesión, precisamente porque está pensado para llegar a las personas que tú designaste. Pero eso solo funciona si la designación está clara y al día. Cómo opera en tu caso concreto es algo que conviene revisar con tu abogado.
El testamento y la estructura, con tu abogado
Hay decisiones que van más allá de lo financiero: cómo quieres repartir tus bienes, cómo proteger a hijos menores, qué pasa con una empresa familiar. Para eso existen el testamento y otras estructuras de sucesión, y esa conversación se tiene con tu abogado.
Mi papel es ayudarte a ver el cuadro completo: qué tienes, cuánto vale, qué tan líquido es y qué necesitaría tu familia. Con esa claridad, la conversación con tu abogado es más corta, más concreta y mucho más útil. Si tu situación tiene capas, como segundas uniones, hijos de relaciones distintas, bienes en otro país o una empresa, esa conversación es todavía más urgente.
Legado también es orden
Para mí, el legado no es solo lo que dejas. Es cómo lo dejas. Una familia que encuentra los documentos organizados, los beneficiarios claros y el efectivo disponible vive el duelo de una forma muy distinta a una que tiene que reconstruir tu vida financiera a pedazos, entre bancos y oficinas.
Este no es un tema para cuando seas mayor. Es para cuando ya tienes algo que proteger y personas que dependen de ti. Es decir, probablemente ahora.
Qué puedes hacer esta semana
- Haz un inventario simple. Una lista de tus bienes, cuentas, inversiones, seguros y deudas, con un valor aproximado.
- Revisa los beneficiarios de cada seguro y cada fondo que tengas. Si hay algo desactualizado, anótalo para corregirlo.
- Calcula cuánto de tu patrimonio es líquido. Separa lo que se puede convertir en efectivo rápido de lo que no.
- Dile a alguien de confianza dónde está la información. De nada sirve el orden si nadie sabe dónde encontrarlo.
- Agenda una cita con tu abogado si nunca has hablado de testamento o sucesión.
Empieza por saber qué tienes
No necesitas un patrimonio enorme para pensar en tu legado. Necesitas claridad sobre lo que ya construiste y un plan para que llegue bien.
Las cifras de este artículo son ilustrativas. Los temas de sucesión, testamento y designación de beneficiarios deben revisarse con tu abogado para tu caso particular.
Las cifras y ejemplos son ilustrativos. Las rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras y el valor de las inversiones puede subir o bajar. Las coberturas, condiciones y beneficios tributarios dependen de cada producto, compañía y caso particular. La información de este sitio no constituye una oferta de valores ni una recomendación de inversión personalizada.