Blog · Pilar 02 · Protección
Si mañana no estás, ¿cuánto le alcanza a tu familia?
María Alejandra Quijano · · 5 min de lectura
Son las 3 de la mañana y no puedes dormir. No pasó nada grave, pero la pregunta llega igual: si mañana me pasa algo, ¿qué pasa con mis hijos? ¿Quién paga el apartamento? ¿Les alcanza para terminar el colegio?
Esa pregunta la he escuchado muchas veces en mi consulta, casi siempre de personas a las que les va muy bien. Tienen buenos ingresos, un buen cargo o un negocio que funciona, y precisamente por eso su familia depende por completo de que ese ingreso siga llegando. Todo el castillo se sostiene sobre una sola pieza: tú.
Por eso el segundo pilar es la protección. Lo que no puedes prever es lo que puede destruir tu patrimonio. Puedes tener el flujo de caja más ordenado del mundo y un plan de inversión impecable, y aun así una enfermedad grave o una incapacidad puede consumir en pocos meses lo que te tomó años construir.
Un seguro no es un gasto
Muchas personas ven el seguro como una plata que se pierde si no pasa nada. Yo lo veo distinto, y es una de las cosas que me enseñó mi formación de ingeniera: un seguro es una decisión sobre riesgo.
Hay riesgos pequeños que puedes asumir por tu cuenta, como que se dañe el celular. Y hay riesgos que tu familia no podría pagar nunca: que faltes, que no puedas volver a trabajar o que enfrentes un tratamiento largo y costoso. Para esos riesgos, lo sensato es trasladarlos a una compañía que sí puede asumirlos, a cambio de un pago que sí puedes hacer.
Protegerte no es pensar en lo peor. Es poder dejar de pensar en eso.
Los tres riesgos que revisamos
Fallecimiento. Si faltas, ¿tu familia podría quedarse en la casa, pagar las deudas y seguir con la vida que tiene? El seguro de vida existe para que la respuesta sea sí.
Incapacidad. Este es el riesgo que casi nadie mira y que con frecuencia es más difícil que el anterior. Si sufres un accidente o una enfermedad que te impide trabajar, tu ingreso se frena, pero tus gastos siguen, y a veces aumentan. Tu capacidad de generar ingresos es probablemente tu activo más valioso, aunque no aparezca en ningún extracto.
Enfermedad grave. Un diagnóstico difícil trae gastos que no siempre cubre el sistema de salud: tratamientos, segundas opiniones, desplazamientos, meses sin trabajar o con menos ritmo. Un seguro de enfermedades graves suele entregar un monto para que puedas enfocarte en recuperarte y no en cómo pagar.
Cuánta protección necesitas, en números
La pregunta no es "qué seguro me compro", sino "cuánto necesitaría mi familia". Se calcula sumando lo que tendría que cubrir y restando lo que ya tienes.
Supongamos este caso ilustrativo, una persona con dos hijos:
- Saldo del crédito de vivienda: $250.000.000.
- Gastos del hogar de $7.000.000 al mes durante 10 años, mientras los hijos crecen: $840.000.000.
- Educación universitaria de los dos hijos: $300.000.000.
Eso suma $1.390.000.000. Si ya tiene $150.000.000 entre ahorros y otras coberturas, la necesidad de protección es de unos $1.240.000.000.
La cifra impresiona, y está bien que impresione: es el tamaño real de lo que hoy sostienes con tu trabajo. Este ejemplo está simplificado a propósito; en un plan real también miramos la inflación, la edad de los hijos, si hay otro ingreso en el hogar y qué metas quieres dejar cubiertas.
Lo que veo que más falla
- Asegurarse por un valor que alguien sugirió al azar, sin hacer la cuenta. Muchas veces el valor asegurado no cubre ni la deuda de la vivienda.
- Confiar solo en la póliza del trabajo. Puede ser un buen complemento, pero normalmente depende de que sigas en ese empleo. Si cambias de trabajo o emprendes, puedes quedarte sin ella justo cuando más la necesitas.
- Beneficiarios desactualizados. Personas que se casaron, se separaron o tuvieron hijos y nunca cambiaron a quién va dirigida la póliza.
- Proteger la vida y olvidar la incapacidad. Puedes quedarte sin ingreso y seguir aquí, y ese escenario también necesita respuesta.
Existen opciones de seguro de vida que además incluyen un componente de ahorro, y para algunas personas tienen sentido. No para todas. Lo importante es que la herramienta responda a tu cifra y no al revés.
Qué puedes hacer esta semana
- Busca todas las pólizas que ya tienes, incluidas las del trabajo, las del crédito de vivienda y las de la tarjeta, y anota qué cubre cada una y por cuánto.
- Revisa quiénes son tus beneficiarios en cada una. Si alguno ya no corresponde, actualízalo.
- Haz la cuenta básica: deudas, más los gastos del hogar por los años que tu familia necesitaría apoyo, más la educación de tus hijos, menos lo que ya tienes.
- Pregúntate cuántos meses aguantarías sin ingresos si mañana no pudieras trabajar.
- Habla del tema con tu pareja o con quien dependa de ti. Que sepan qué existe y dónde está.
Que el techo y la educación de tus hijos ya estén resueltos
La tranquilidad no viene de esperar que nada pase. Viene de saber que, pase lo que pase, el techo, la educación de tus hijos y tus deudas están cubiertos. En el diagnóstico revisamos qué coberturas tienes hoy, cuánto necesitaría tu familia y dónde está el hueco.
Las cifras y ejemplos son ilustrativos. Las rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras y el valor de las inversiones puede subir o bajar. Las coberturas, condiciones y beneficios tributarios dependen de cada producto, compañía y caso particular. La información de este sitio no constituye una oferta de valores ni una recomendación de inversión personalizada.